
Todo es frágil:
tu costumbre de amarme,
mi fe,
el silencio y la vida que duerme
en un vagón de tren.
Tu contrato fugaz,
la memoria,
este hilo de voz,
las quimeras que surcan estrechos
y este corazón
que persigue tu rastro
en la alfombra de la habitación.
No es tan frágil :
el trueno del fúsil,
el temor
a perderme tus dulces mañanas,
tanto dolor…
La memoria del banco,
el aroma de aceite en el mar,
las fronteras de acero para hombres,
humo para el capital
que regula espejismos
y ordena tu necesidad. ..
Yo soy frágil como un cristal
si falta usted a esta cita, mi amor,
si el canto se llena de olvido,
si el recuerdo se va
y ya no ríe conmigo...
Quizá no seamos héroes
pero aún seguimos vivos
y en la crisálida su voz estallará.
Y no se quedará inmóvil al borde del camino
y hará futuro su fuerte fragilidad.
Es tan frágil :
el abrazo del mundo y su paz,
la promesa desde la tribuna
y su empeño por perdurar.
Soberbio y resistente
es el grito del miedo anunciando el final
y la noche que escupen al cielo
tantas chimeneas,
los disparos de nieve,
el rugido de las bayonetas. ..
Quizá no sea tan frágil
tu costumbre de amarme,
mi fe,
tu voz y tu memoria…
¿Sabes?, quizá me equivoqué…
Quizá no sea indestructible
el trueno del fusil,
tanto dolor,
la burbuja que encierra este grito
y este temor
a saberme perdido,
a perderte y perder la razón...
(Ismael Serrano).
Por qué pensar que sólo el mal es indestructible...?
Lo hermoso y valioso de este mundo se niega a morir y ser destruido...
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